¿ Influye cómo cocinamos los alimentos en la aparición del cáncer ? – Clínica Médico Estética Dra. Espínola Cirugía Plástica y Psicología Málaga

La doctora Mónica del Pilar Espínola Moreno, miembro de Saluspot y especialista en medicina estética,
nos muestra los modos más adecuados de cocinar algunos de los alimentos más comunes en nuestra dieta.

Cuando cocinamos un alimento, lo sometemos a procesos físicos como freír, asar, etcétera, que producen la liberación de sustancias perjudiciales para nuestra salud. Muchas son potencialmente cancerigenas, al menos en estudios realizados en laboratorio, aunque los resultados obtenidos en humanos aún no son concluyentes. Las últimas investigaciones se basan en sustancias que han despertado gran interés científico y que se han encontrado en los alimentos cuando han sido cocinados de manera determinada. Nos referimos a las acrilamidas, aminas heterocíclicas o hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Cocinar los alimentos de forma adecuada nos ayuda a prevenir la contaminación por microorganismos que pueden estar en ellos. Sin embargo, si este proceso no se rea- liza de manera correcta podemos dañar seriamente nuestra salud añadiendo elementos perjudiciales a nuestro organismo.

Cocinar los alimentos de forma adecuada nos ayuda a prevenir la contaminación por microorganismos que pueden estar en ellos las carnes, que sometidas a procesos de calentamiento excesivo (parrilla, asada, etcétera) conducen a la formación de aminas heterocíclicas o compuestos nitrosos, asociados a daños en el ADN y por consiguiente relacionados con determinados tipos de cánceres.

Pero como hemos referido antes, todo está basado en estudios de laboratorio y sin que los resultados se extrapolen a humanos. Para evitar su aparición recomendamos reducir el tiempo de cocinado y no someter a los alimentos a altas temperaturas, no ingerir la parte de la carne quemada, etcétera.

Almidón

Al cocinar alimentos con elevada proporción de almidón (panes, cereales, patata, etcétera), nos encontramos diversas reacciones químicas que llevan a la formación de acrilamidas, una sustancia relacionada con cánceres de la cavidad oral, faringe, esófago, laringe, intestino grueso, riñón, seno y ovario. Para que no se encuentren presente en dichos alimentos tras su elaboración, se recomienda no tostarlos demasiado, ni quemarlos al freír o asarlos.

Otras sustancias como los hidrocarburos aromáticos policíclicos aparecen tras reutilizar el aceite para freír o en proceso de ahumados de carnes, por lo que se desa- conseja su consumo abusivo.

Podemos concluir diciendo que las formas más seguras de cocinar los alimentos son la cocción, el vapor, el microondas y el cocinado a fuego lento, evitando siempre la exposición a altas temperaturas que superen los 120o C. Debemos evitar que los alimentos se quemen, retirarlos cuando adquieran un ligero color dorado y no abusar de ahumados ni de carnes muy procesadas.

En cuanto a los alimentos crudos, debemos insistir en que las frutas y las verduras deben ser la- vadas de forma minuciosa ya que son sometidas a tóxicos, pesticidas, etcétera, potencialmente perjudiciales para nuestra salud y añadidos con frecuencia para alargar su duración.

En general, lo más adecuado es respetar la propia estructura de los alimentos, intentando procesarlos lo menos posible, y establecer un correcto balance entre las distin- tas familias nutricionales, buscando siempre el equilibrio entre calidad, variedad y cantidad de las cantidades ingeridas.

Las frutas y las verduras deben ser lavadas de forma minuciosa, y que son sometidas a tóxicos, pesticidas, etcétera